Dar es adorar
Damos porque Él dio primero. Tu generosidad sostiene la misión y lleva esperanza a más personas.
«Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre.»
Transparencia
¿A dónde va mi donativo?
Diezmo
Lo primero: el primer 10% de tu ingreso, para honrar a Dios con lo primero y lo mejor.
Ofrenda
Lo voluntario: lo que das con gozo más allá del diezmo, para extender la obra.
Siembra
Lo constante: un compromiso que sostiene la misión mes a mes.
Ayuda Social Fe y Verdad
Lo tangible: alimento, apoyo y esperanza para familias en necesidad.
Sembradores
Personas que sostienen la obra mes a mes. Tu siembra constante hace posible que la misión no se detenga.
Otras formas de dar
- En el servicio: en efectivo, en el buzón de ofrendas de tu congregación.
- Por transferencia bancaria: solicita los datos de la cuenta en tu congregación.
Preguntas frecuentes
¿Es seguro dar en línea?
Sí. Tu donativo se procesa con cifrado de nivel bancario a través de Mercado Pago o PayPal, procesadores certificados internacionalmente. Nosotros nunca vemos ni almacenamos los datos de tu tarjeta.
¿Puedo cancelar o cambiar mi siembra recurrente?
Claro. Puedes pausar, cambiar el monto o cancelar tu siembra semanal o mensual en cualquier momento, sin trámites: desde tu cuenta de Mercado Pago o escríbenos y lo resolvemos el mismo día.
¿Recibiré un comprobante?
Sí. Al instante recibirás una confirmación por correo con el detalle de tu donativo. Si necesitas una constancia fiscal, contáctanos y te orientamos según lo que aplica en tu país.
¿A dónde va mi donativo?
Tu generosidad sostiene la misión: los ministerios de la iglesia, la ayuda social a familias en necesidad y la expansión del evangelio. Administramos cada peso con integridad.
¿Cuál es la diferencia entre diezmo y ofrenda?
El diezmo es lo primero: el 10% de tu ingreso con el que honramos a Dios como dueño de todo. La ofrenda es lo que decides dar además, de manera voluntaria y con alegría. Ambos se dan desde la gratitud, nunca por obligación (2 Corintios 9:7).